
Parece lógico y obvio afirmar que periodista es quien ejerce el periodismo, aunque exista actualmente un Grado (antes licenciatura) universitario en Periodismo (Ciencias de la Información), y a pesar de que los recientes colegios profesionales de Periodistas establezcan como requisito de colegiación esta titulación académica, aunque en su creación previeron la incorporación de quienes ejercían esta actividad con anterioridad y quienes se titularon en las desaparecidas Escuela Oficial de Periodismo (desaparecida en 1975).
Se está, pues, intentando por los egresados en estas carreras universitarias establecer como requisito para el desempeño de esta actividad la titulación, aunque en la práctica se trata una actividad que ejercen profesionales, muchos con la titulación específica, otros con otras titulaciones universitarias o incluso sin tener ninguna...sin que ello determine una mejor o peor práxis o nivel de éxito necesariamente.
Siempre pensé que cuando se lee en la prensa o se escucha en la radio información sobre determinadas materias, que muchos periodistas, locutores o informadores demuestran que no dominan, que no las conocen, porque no aciertan en ciertos comentarios, porque emplean términos incorrectos o ambiguos.
Cierto que en ocasiones están pretendiendo acercar la información al nivel de conocimiento de una mayoría, en otras están simplemente evidenciando desconocimiento. Obvio que es extremadamente complejo saber de todo. Yo no podría hablar con mínima propiedad de Medicina, de Ingeniería y de muchas otras disciplinas.
Siempre pensé que los/as titulados en Derecho o en Ciencias Políticas tenían formación más que idónea para informar acerca de política. Y que los/las Economistas son los más preparados para información acerca de economía.
También que para informar bien, además de formación, se precisa capacidad de comunicación, que tengo la impresión de que en muchas personas puede ser innata.
Y además de esta capacidad (innata), se requiere mucha práctica, mucho trabajo; haber “echado los dientes” dentro de una redacción o un estudio de radio. Las “horas de vuelo”, además de para los pilotos, son imprescindibles para poder ser capaz de ejercer como periodista, se tenga el título que se tenga o no se tenga ninguno.
Se comprende a la primera la pretensión de los/as titulados/as en periodismo en tratar de lograr una regulación que les permita el monopolio del ejercicio de esa profesión (como ocurría en el régimen anterior tras la creación en 1940 de la Escuela Oficial de Periodismo)...Pensarán que si sólo los titulados en Derecho pueden ejercer la Abogacía o los Médicos la Medicina en su caso debería pasar algo similar. No comparto este aserto porque se informa de cosas, no se informa "de la información en general", y quienes sean expertos en determinadas cosas por su titulación están capacitados para informar sobre esas materias.
Lo que sí que considero necesario es que exista una regulación de esta profesión. Su ejercicio no debe ser desde la selva. Se puede hacer mucho daño a terceros y a la sociedad en general informando mal o desviadamente. Pasa algo parecido con los mediadores inmobiliarios, precisan regulación y control desde las Administraciones.
Me parece necesaria una normativa legal de acceso a esta actividad profesional. Puede ser lógico que se exija titulación específica de Periodismo como requisito, o alternativamente otras titulaciones académicas universitarias de Grado (o Licenciatura) acompaña de un Máster habilitante, de al menos un par de años de duración.
También me parece necesaria una regulación del ejercicio mismo de la profesión, con mecanismos de control. Control no político, sino jurisdiccional, pues hay muchos bienes jurídicos en juego. También entiendo que la protección legal del secreto de las fuentes de información del periodista (el secreto profesional, previsto en el artículo 20 de la Constitución Española y en el artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos) necesitan un ajuste de detalle.
Como en el supuesto en que un periodista se refugia tras el secreto profesional para no desvelar unas fuentes que no existen porque directamente está difundiendo bulos infundados, lo que obliga a la persona o institución afectada a demostrar su inocencia ante la opinión pública (En ocasiones ésta resulta ser una probatio diabolica) para proteger su reputación y a ejercer acciones legales frente a quien se parapeta tras el artículo 20 de la Constitución Española.
De la misma manera que se regula el ejercicio de la Medicina, de la Enfermería, de la Abogacía...por razones de salubridad, de seguridad jurídica y económicas, considero que esta actividad es lo suficientemente relevante como para que se regule y controle.
Se precisa igualmente una regulación general de Internet. Sólo se debería poder acceder y actuar en la red mediante un certificado electrónico oficial, y la actividad informativa no puede ser una selva. No debería ser posible informar, difundir bulos, calumnias, injurias, acusaciones, destrozar la reputación de otras personas sin identificarse, sin ningún tipo de requisitos, y además ganando dinero con esta actividad...y pretendiendo escudarse -llegado el caso- en un secreto profesional que, ¿de ser protección para cotillas virtuales que difunden sin rigor información falsa y en ocasiones mal intencionada?.
Siempre me encantó el periodismo. Me hubiese gustado estudiar periodismo, pero mis circunstancias me lo impedían. Incluso pensé en dedicarme a ello teniendo otra formación cuando terminase. No fue así.
Considero que es una profesión muy difícil (me resulta dificilísimo escribir cualquier artículo), y muy dura .... Admiro a muchísimos periodistas, actuales y pretéritos, con título y sin él.
Como reconocimiento, me referiré ahora sólo a un profesional, a uno al que yo no quise nunca escuchar, pues (yo) era de los que seguía a su antagonista (ahora su amigo); a José Ramón de la Morena.
Acabo de descubrirlo. Una pena no haberle conocido en su momento. Aquí tienes su canal, que te recomiendo.
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