domingo, 25 de septiembre de 2011

La Historia Oficial.


Es una de las primeras películas argentinas que tenía previsto ver, pero el tema de que trata y cómo empieza me había hecho demorar en varias ocasiones la decisión.

Hace ya un par de semanas en que la vi, y la verdad es que no se ha ido de mi cabeza y he tardado todo este tiempo en digerir lo que me ha inspirado y lo que al respecto pienso.

Como en la mayoría de las películas argentinas que llevo vistas, destaco de esta cinta lo sobresaliente de las interpretaciones….Norma Leandro encarna a la protagonista, Alicia, convenciéndonos desde el minuto primero de la cinta hasta el último con su desempeño, mostrándonos a una mujer acomodada (en varios aspectos…) que al comienzo de su madurez junto a su esposo (interpretado magistralmente por Héctor Alterio) han adoptado una niña.

La película nos muestra uno de los rincones más oscuros y crueles de la dictadura militar argentina, y cómo era una determinada casta de esa sociedad…aquélla que –a pesar de tener teóricamente postulados conservadores y católicos- no tuvo inconveniente en realizar, promover, tolerar o aprovecharse de uno de los episodios de atrocidad más graves de los ocurridos en el siglo XX.

El personaje que encarna Héctor Alterio es falso y contradictorio… Pero tan creíble…Un esposo amable y afectuoso, alguien “de principios”, aparentemente moderado, que es capaz de engañar al mundo y a su esposa (que un principio se coloca voluntaria e interesadamente la venda sobre los ojos, como tantos en ocasiones...) sobre el origen de su hija, y que se convierte en una fiera despiadada cuando le obligan a enfrentarse a la verdad.

No sé dónde leí hace ya mucho tiempo que la mayoría de los argentinos no pueden ver esta película sin dejar de llorar y llorar… Y les he entendido porque, aunque no lloré, me sobrecogió la historia, y la forma en que es contada.

Me ha parecido extraordinaria, y la recomiendo.

http://es.wikipedia.org/wiki/La_historia_oficial
 

La Martona


Pensaba realizar una entrada sobre este mismo tema, una vez me aclararon su origen, y que ésta sería la primera publicación al respecto.....pero al buscar información me encuentro con que ya está publicada por La Voz de Cádiz en 2008, y más me valdría haberla leído ese día.


Siempre me llamó la atención el nombre con que es conocida popularmente la Estación de Bombeo Alcalde Juan de Dios Molina (eternamente en obras) de la ciudad de Cádiz; “La Martona”, y en más de una ocasión había buscado su significado o el origen de esta denominación sin haber satisfecho mi curiosidad.

Hace unos días alguien próximo con gran memoria histórica reciente (que es la que más se precisa) me explicaba que todo era cuestión de fútbol… e hizo referencia al mundial de Argentina y a la selección Española… Y rápidamente mi vino a mi memoria que el combinado español estuvo entonces concentrado varias semanas en unas instalaciones próximas a Buenos Aires con ese nombre (que es el de la industria láctea existente en aquel lugar)… Tanto los jugadores como los periodistas de la época criticaron abiertamente aquel  lugar y su falta de idoneidad.

El artículo de La Voz lo explica muy claramente… Me apunta y precisa mi amigo, el doctor Juan Ricardo Ruiz-Henestrosa Faiña, que el origen de la palabra viene de Marta, madre del escritor Adolfo Bioy Casares y hermana del que fuera primer empresario lechero argentino Vicente Lorenzo Casares, que fundó "La Martona" en aquel lugar, con una idea fundamental, novedosa en aquel país de organizar un sistema integrado de producción, que atendiera las tres etapas productivas: la agropecuaria, la industrial y la comercial.


De toda esta curiosa historia, yo me quedo con la guasa, la inventiva y la fina socarronería gaditana, de la que también –y obviamente- participaban los empleados de los extintos Servicios Municipalizados de Agua y Electricidad de Cádiz (SMAES)… Aquel lugar de trabajo no debía reunir las condiciones mejores o las más apetecidas para ellos cuando lo apodaron como “La Martona”. Todo el mundo…les entendía, en aquel momento, claro.

Pasan los años, y en Cádiz la Martona es la Martona. Es una Estación de Bombeo y la memoria colectiva comienza a olvidar las razones de esta denominación…Y yo pensando si era un toponímico del lugar o un sinónimo de estación del bombeo, o cualquier otra cosa…. Y resulta que origen estaba en las crónicas deportivas que en el año 1978 llegaban a Cádiz del Mundial de Argentina... y en la industria láctea de aquel país.
Agradecido a quienes nos aclararon el origen de denominación en Cádiz…Para mí, como para una gran mayoría, estaba más “perdío que el barco el arró”… y todos -en Cádiz- nos entendemos, aunque no sepamos todos el porqué.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Un Argentino en Nueva York


No deja de sorprenderme el cine argentino. Si tuviera que definir/resumir con una sola palabra lo mucho que me inspira, ésta sería talento.

Para mí esta película es una delicia... inicialmente aprecié un cierto paralelismo con algunas españoladas de calidad, para a continuación comenzar a paladear un guión original e inteligente, y con una interpretación prodigiosa de uno de los grandes del cine argentino; Guillermo Francella, el protagonista.

Destaco de la película, a pesar de ser verdaderamente interesante, entretenida, una pizca cómica, bien realizada, etc, etc…, su trasfondo; el amor entre un padre y una hija, que recién es ya es una mujer…Me visto muy identificado con él.

Somos muy diferentes hombres y mujeres, y bastantes de nosotros -en ocasiones y en algunas importantes facetas- torpes e inhábiles para comprenderlas, para captar sus sentimientos y para expresar los propios… desesperándolas. En estas faltas de destreza o talento, quienes las padecemos, no mejoramos con el tiempo… más bien al contrario…Aunque nuestras madres, hermanas, y particularmente nuestras esposas o parejas terminan aceptándonos no sé si por aburrimiento, por cariño o por simple resignación (“ad impossibilia nemo tenetur”).


No ocurre lo mismo con nuestras hijas, cuando éstas dejan de ser niñas, y comienzan a actuar y sentir como mujeres…Dejan de vernos del mismo modo que solían…Comienzan a captar nuestros defectos. La comunicación puede tornarse compleja, y el papá puede llegar a transformarse en una especie de primer sparring con quien entrenará unas pautas de comportamiento, que a quien sepa de qué estoy hablando no es preciso explicar ni con media palabra más.

En la película todo esto entre los dos protagonistas llega a producirse en grado extremo… y muy a pesar de ambos, por lo mucho y lo hondo que se quieren…Pero lo cierto es que el padre tiene que desplazarse a buscar a su hija a quien cree perdida desde Buenos Aires a Nueva York, y que la hija llega a decir a quienes la rodean que hace tiempo que falleció su padre.

Aunque es un filme vistoso y notable en bastantes aspectos, la mayor nota la daría a la interpretación de Francella, que nos hace llegar a captar -al menos a mí- ese complejo e intenso trasfondo al que antes me refería...En las miradas de amor hacia su hija me conmueve su talento…y me emociona verme reflejado en él como en un fino y luminoso espejo. 

Creo honestamente que diferirían mucho de mis propios gustos y de quienes conozco, los de alguien que terminara de ver la película afirmando que no le ha gustado, que no le ha entretenido….y eso ya de por sí es razón más que suficiente para poder recomendarla.

jueves, 8 de septiembre de 2011

XXY

Vi anoche, después del pésimo partido del Cádiz, la película argentina que me recomendó mi amigo Juan Ricardo, XXL.

Me gustó menos que otras, seguramente porque la temática no me resultaba agradable, más bien claramente desagradable.

Las interpretaciones, sin embargo, me parecieron notables. Una vez más el cine argentino -según yo lo veo- gana por goleada al español o al italiano... Ni que decir a la mayoría de las americanadas.

Abundan los ejemplos de actores que realmente interpretan, y que dan vida a personajes que son distintos a ellos mismos...

Destaco, como siempre, a Darín, pero es que es verdad que cada interpretación es única, creíble y natural. Es cada uno de sus personajes, y éstos son diferentes entre sí.

Pasa lo mismo con Inés Efrón. Hubiese dicho de ella tras ver Amorosa Soledad que es hipocondriaca y anoréxica... Y anoche, tras ver XXY, afirmaría que es hermafrodita....Chico y chica adolescente, doliente y sensible.

El guión es simple. Lo hacen creíble la calidad de las interpretaciones que nos muestran personajes tal cual se supone que son y se comportan, sin narrarnos su historia, ideas o propósitos...Justamente lo contrario a lo que se estila en Hollywood donde sólo les falta empezar con un "érase una vez" (once upon a time) y finalizar con un "colorín colorado" (this story is over).

La trama concreta de la película me hace reflexionar sobre un tema que no conozco pero que sí he padecido, de un modo diferente al de la protagonista, me refiero al papel de las hormonas y de la genética...

Muchas veces calificamos o descalificamos a las personas diciendo de ellas que son trabajadoras, activas, irascibles, laboriosas...o flojas, vagas, amuermadas, indolentes, gordas o flacas....o "de la otra acera"...o unos "viciosos/as"... y no somos conscientes de que en gran parte todas estas cualidades o propiedades de su comportamiento están en función de su herencia genética y de las hormonas...o de otros elementos orgánicos que actúan más allá de la voluntad o el deseo profundo del individuo...o que incluso la conforman, la construyen.

Buena parte de nuestras actitudes, aptitudes, pensamientos, propósitos e incluso sentimientos dependen de equilibrios o factores físicos o bioquímicos que ni conozco ni entiendo pero que -como todos, lo sepan o no- disfruto o padezco.

La cinta me resulta dura, como es la misma realidad que narra. La recomendo a quienes gusten disfrutar de la interpretación, y adentrarse en esta temática.

Luna de Avellaneda: Una película que emociona, inspira y nos conecta con lo esencial.

A veces la vida te regala una tarde perfecta para reencontrarte con algo especial. Para mí, ese reencuentro fue con "una vieja amiga...