martes, 8 de julio de 2025

COMPAÑÍA DE JESÚS. JESUÍTAS.

San Ignacio de Loyola, San Francisco Javier, el Papa Francisco, el Padre Jorge Loring, Pierre Teilhard de Chardin, Pedro Fabro, San Francisco de Borja, Pedro Arrupe, el Padre Coloma (autor del cuento de “El Ratoncito Pérez”)…

Jesuítas muchos, de muy diversos perfiles o pelajes...tienen en común que no dejan indiferente a nadie, y que son un dechado de formación, tanto humana como espiritual.

Siempre por delante, por su formación desde la profundidad, honestidad y excelencia, por su integridad de criterio, por su permanente esfuerzo por saber interpretar la realidad, y adaptar el cristianismo de cada momento a las circunstancias.

La Congregación caracteriza, por difíciles equilibros: compatibilizar la obediencia con la libertad, por el discernimiento profundo en las decisiones fundamentales y los más diversos carismas dentro de la institución.

A lo largo de los siglos acumulan una gran trayectoria en la que existen muchos hitos, como su expulsión de muchos países, el abanderamiento de una buena parte de la teología de la liberación (tan cercana al marxismo), sus reducciones en la América colonial, un crecimiento exacerbado y un enorme decrecimiento posterior...Infinitos vaivenes, de testimonios de santidad, martirio, heroísmo y vidas ejemplares. Siendo desde su inicio referentes absolutos en sus ejercicios espirituales (de San Ignacio).

Mi admiración grande hacia los jesuitas. En los años 70 y primeros 80 del siglo XX pude presenciar el papel de vanguardia que asumieron muchos miembros en América Latina. Yo pensaba entonces (y no tanto ahora) que se aproximaban peligrosamente al marxismo despistándose de la labor espiritual y evangélica, cuando quedé impactado por el asesinato de seis jesuítas (y dos empleados) de su universidad en el Salvador, y también por el asesinato de Monseñor Romero…No tuve dudas entonces ni ahora de que fueron víctimas heroicas por el Reino, aunque hubiese errores. Como en toda actuación humana. 

Muy pegados al pueblo y a la interpretación de la realidad desde la óptica cristiana. Asumieron en aquel momento el liderazgo de una forma de evangelización que pretendía cambiar el status quo, mejorar la vida del pueblo, denunciando los abusos de los poderosos.

De aquel momento recuerdo que me parecía que la Iglesia empezaba a fracturarse. También la propia Compañía.

Hubo entonces algunos excesos y errores que fueron después equilibrados. Quedó el martirio de unos pocos, y un proceso de cambio que después continuó y que ya luego no resultó tan polémico para los que inicialmente sólo veían una realidad desde detrás de unos visillos ahumados y betustos.

La Compañía lo pagó quizá más que otras congregaciones de aquel momento. Menguó más de lo esperable, atribuyéndose a su General de entonces, Pedro Arrupe, la frase “el último que apague la luz”.

Muchos años después hemos sabido que el que luego llegó a ser Papa Francisco, en aquel momento recibió en sus nalgas posaderas una “patada hacia arriba” de parte de su propia Congregación, cuya nueva inclinación no estaba aceptando. Esto le llevó a ser Obispo Auxiliar de Buenos Aires, Arzobispo, Cardenal y...Romano Pontífice...Francisco, siempre muy cercado a la Compañía en su corazón, y distante del rumbo “novedoso” al que me he referido.

Hoy, tras tantísimos, avatares, al final del pontificado de este primer jesuíta, cabía esperar que íbamos a presenciar el final o el inicio del declive de esta institución. Sin embargo, observo lo contrario; comienza a rejuvenecerse, a recibir nuevas ordenaciones, a rearmarse en su prestigio, a ser referente de los jóvenes.

Estos días se han ordenado cuatro Jesuítas en la Iglesia Prioral de El Puerto de Santa María. La Iglesia está de fiesta. Empiezan a estar de vuelta y vienen con la fuerza que les da el Espíritu Santo. Welcome back, queridos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Luna de Avellaneda: Una película que emociona, inspira y nos conecta con lo esencial.

A veces la vida te regala una tarde perfecta para reencontrarte con algo especial. Para mí, ese reencuentro fue con "una vieja amiga...