Es una cinta relativamente larga, dos horas, que se
hace sin embargo corta por su magnífico guión,
los diálogos, su banda sonora, y por las extraordinarias
interpretaciones, puro deleite, entre las que sobresale la de Héctor Alterio y
la breve –pero de extraordinaria calidad- de Luppi. Son dos de los más grandes
del cine.
Me gustó mucho el papel y la interpretación de Cecilia
Dopazo, tendrá su seguimiento.
En algún momento puede llegar a recordar a una de esas
películas (norte) americanas en las que forajidos huyen de la policía a través
de varios Estados, de esas en las cuales hay persecusiones imposibles,
seguimientos en helicópteros, camiones y camioneros, y tránsitos por tórridas
carreteras interminables….Tiene algo de eso, pero ésta es una película de
calidad, y eso la diferencia de todas las de ese género.
A este espectador que les escribe Caballos Salvajes le ha hecho
pasar un muy buen rato, le ha suscitado alguna carcajada, más de una sonrisa, emociones
diversas, y también alguna reflexión profunda.
Vale mucho la pena. Está hecha con pocos medios y mucho
talento, algo que no siempre se puede predicar de otras cinematografías. Y –sin
más remedio- la recomiendo.