sábado, 13 de octubre de 2012

Alatriste


Me había resistido hasta ayer en que cayó en mis manos el DVD, pese a las buenas críticas, a ver la película Alatriste de Agustín Díaz Yanes, basada en la novela del mismo nombre de Arturo Pérez Reverte. Y quizá quiero pensar que fue por lo difícil que me resulta a veces conectar con las novelas de este magnífico escritor, sin duda por demérito mío como lector.
Mis sensaciones al terminar de ver la película son ciertamente contradictorias, porque si bien es cierto que no supo llenarme en muchas de sus fases (dura más dos horas) también lo es que en todo momento logró mantener mi atención como espectador. 

No supo llenarme en alguna parte – decía-  porque la noté falta de ritmo, eché en falta una mayor presencia de la banda sonora, y  además por extrañar un mayor armazón argumental o conexión entre unas tramas y otras.

Pienso, sin embargo, que todas esas apreciaciones pueden quedar vacías cuando al finalizar la cinta reconocí que en todo momento mantuvo mi atención y que –desde luego- la recomendaría.

La interpretación de Viggo me parece notable y creíble porque me transmitió que estaba en presencia de un personaje de la época, tal como vivió, se expresó y sintió. 

Alatriste es precisamente lo mismo que Viggo, mezcolanza, mejunje.  Alguien consistente y denso, mixtura de las mejores trazas tomadas de aquí y de allá… Lo muestra su físico y su forma de hablar, producto –sin duda- de su esfuerzo intrepretativo por esconder su acento de argentino-cordobés trilingüe… Aunque es quien mejor “vosea” de toda la cinta.

Tal vez, así pudieron ser así buena parte de esos soldados profesionales que combatieron Flandes y en otros muchos lugares donde se extendía o pretendía extenderse el Imperio Español.

Sería injusto por mi parte destacar sólo al Norteamericano-Danés-Argentino-Venezolano, pues el plantel de actores da el do de pecho en sus respectivas interpretaciones. Especialmente valoré a Pilar López de Ayala, a la que ya había visto con una interpretación posterior excelente en una serie histórica para la televisión; "Toledo, cruce de destinos".

Disfruté con la descripción de la época que se hace con los personajes –intercalando ficticios con reales- , sus ropajes, costumbres, modo de combatir, etc. Y la plástica tan impactante de determinadas escenas recreando las históricas, como la rendición de Breda.

Queda en cartera para recomendarla y para volver a verla.

Luna de Avellaneda: Una película que emociona, inspira y nos conecta con lo esencial.

A veces la vida te regala una tarde perfecta para reencontrarte con algo especial. Para mí, ese reencuentro fue con "una vieja amiga...