
¡Qué importante ser uno mismo!. Parece una perogrullada, porque no podemos ser más que nosotros mismos, pero tenemos -sin embargo- una enorme tendencia a despitarnos, y a pensar que somos o que queremos ser algo diferente a lo que de veras somos.
¿Qué nos lleva a no centranos en nosotros mismos? Tal vez a esta pregunta haya tantas respuestas como posibles interrogados. En mi caso creo que lo tengo claro; me preocupa más de lo que debería lo que piensen los demás, más bien lo que creo que a su vez piensan los demás de mí.
Hace unos meses me propuse perder algo de peso.... Conseguí perder un poco con la inestimable ayuda de mi esposa... Conforme fui lográndolo estaba contento, ilusionado, me sentía feliz... Y he de confesar que me alegraba imaginar el momento en que reencontrarme con determinadas personas que pudieran reconocerme esta tan necesaria y deseada mejora.
Una parte muy importante de la ilusión que me suscitaba mi "logro" se basaba en lo que opinasen los demás, y reconozco también que era un acicate importante a mi empeño en mantener y perseverar en la bajada de peso.
Somos así, quizá algo simplones o primarios. Nos retrata bien el famoso chiste del que naufraga y llega a una isla desierta en compañía de Claudia Schiffer.
Un buen día, según recuerdo, me llevé un gran disgusto...Alguien me dijo que al parecer no soy plato de gusto para una persona que conocía por la que no sentía gran estima puesto que no me parecía ni honesta ni sincera. Sin embargo, he de reconocer que saber esto me dolió, me provocó disgusto. Lo noté en la boca del estómago y en mi estado de ánimo el resto de aquel lejano día.
Fue aquella una de esas tardes en las cuales me he encontrado mal en mi vida, en la que me he sentido triste...y ese sin sabor y mal cuerpo no me abandonaba ni siquiera en los momentos en los que lograba pensar en otras cosas...Una de esas veces en que las malas sensaciones, las malas ondas prevalecen más allá de los pensamientos.
¿Cómo me sentía? Triste, desilusionado, injustamente valorado, ignorado...
¿Cómo debí superar esto? Desahogándome (escribiéndolo, contándolo, pensándolo...), y con pensamientos positivos.
¿Tanto me importa, de verdad lo que piensen los demás? ¿Tanto debería importarme? Son dos buenas preguntas, y se requiere un gran ejercicio de auto-sinceridad para poder responder esto.
Llego a la honesta conclusión de que no debería importarme tanto lo que piensen los demás de mí, que debo tener yo clara y como objetivo mi propia hoja de ruta, pero tengo que ejercitarme y poner puntos de esfuerzo para desinhibirme y no sufrir ante posibles preocupaciones por opiniones ajenas...en especial cuando vengan de personas cuya opinión pueda no ser objetiva, seria, desinteresada o bien intencionada.

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