
Reflexionaba esta mañana con compañeros de trabajo durante el desayuno acerca de los distintos roles que cada uno asumimos en las relaciones con los demás.
Hace ya mucho tiempo que comprendí que cada vez que trabamos relación con otras personas se produce de forma innata, automática e inmeditada una soterrada pugna entre personalidades tras la cual, o en el curso de la cual se determinan tácitamente los roles que corresponden a cada uno en esa nueva relación.
Esos "repartos" están presentes en todas las relaciones humanas. Es un asunto que tienen perfectamente estudiado tanto los psicólogos como los antropólogs...y todos -además- lo comprobamos a diario.
Es un algo así como un "marcar" territorio de unos sobre otros.
Del equilibrio de ese pacto inicial (difícilmente las reglas del juego se cambian) depende cómo son las relaciones personales, si existe afinidad ("química") o animadversión entre los sujetos.
No sé a quién le oí en una ocasión una reflexión personal acerca de porqué determinadas mujeres con fuerte carácter y temperamento dominante es muy difícil que se lleven bien entre ellas...
Normalmente buscamos en nuestro cónyuge, novio/a, amigo/a un complemento a lo que de por sí somos cada uno... por eso en la diversidad -incluso en la disparidad- solemos encontrar la horma de nuestro zapato.
A mí, por ejemplo, me gusta conducir pero no me gusta hacer el esfuerzo de localizar direcciones y de marcar las rutas de un viaje; por eso mi compañero/a de viaje ideal es aquel que me deja conducir y a la vez me va indicando el camino a seguir sin que yo tenga que prestar atención a mapas o forzar mi capacidad de orientación espacial.
Me siento incómodo cuando quien está a mi lado se inhibe del problema de la orientación y soy yo quien tiene que ir vislumbrando la ruta....Y me siento menos cómodo si me llevan...puedo llegar hasta aburrirme.
Es difícil en las relaciones interpersonales conscientes cerrar tratos y acuerdos, y sorprendentemente sencillo lograrlos en el plano de las relaciones normalmente subconscientes a las que antes me refería.
Todos tenemos necesidad de amar y de ser amados...De ser sujeto y objeto de amor, y compatibilizar esas necesidades requiere de ese justo o equilibrado reparto .
A casi diez años de la desaparición de aquel venturoso foro de RodPas, ya me había olvidado de lo buen escritor que eres. Hoy, con tu blog, sales de nuevo a la palestra para recordarnos no sólo tu impecable dominio del idioma, sino una perspectiva serena, reflexiva y profunda del oficio de vivir. Y si aquel marcaje inicial de territorio del cual hablas nos asignó a todos y cada uno de los contertulios de dicho foro nuestro respectivo rol, el tuyo fue, y sigue siendo, el del amigo generoso e incondicional. Muchas felicidades y... ¡adelante!
ResponderEliminarGracias Alberto, muchas gracias...pero creo que son bastante más de diez años...Mi hija Irene (en la actualidad 19 años y 2º de carrera) era entonces una niña muy pequeña...Hablamos, como tarde, del año 1995 o 1996.
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