domingo, 21 de febrero de 2010

No entiendo esto del fútbol

Hoy me he llevado un buen berrinche en Carranza viendo el último partido de mi equipo, que sólo conseguía un empate ante el líder de la categoría a pesar de ponerse hasta en dos ocasiones por delante en el marcador.

Los que me conocen en mi faceta de aficionado al fútbol me dicen que suelo ser bastante pesimista, aunque yo me defiendo diciendo que sólo soy realista.

Mi desilusión de hoy tiene que ver con el hecho de que he vuelto a percatarme una vez más de que no entiendo nada en absoluto cómo funciona el tema del fútbol...se dirime por infinidad de factores, de los cuales muy pocos son racionales.

Temporadas atrás he visto a mi equipo lograr importantes metas contando con una plantilla muy modesta y con un cuerpo técnico voluntarioso y animoso a la vez que inexperto.

Estoy cansado de ver cómo la suerte se ceba con quien está más en racha, y cómo a quien va mal las cosas se complican cada vez más haga lo que haga, y aunque objetivamente sea mejor.

Lo que sí voy viendo jornada tras jornada, temporada por temporada, es cómo las grada de nuestro estadio están cada vez menos pobladas, cómo los aficionados se van cansando y van perdiendo la ilusión que no hace demasiados años tenían.

Recuerdo como si fuese hoy cuando en la temporada 2002-2003 volví a engancharme a esto del fútbol, después de años años distante, física y espiritualmente, con la escusa de que tenía que llevar al fútbol a mi hijo.

Militaba entonces mi equipo en 2ºB (forma eufemística de llamar a la tercera división), y el estadio estaba siemple lleno...No cabía un alfiler, la mayoría de los hinchas era gente muy joven, y no se paraba de animar al equipo en los 90 minutos en que duraba el choque...Comprendí en aquel momento que se habían reinventado todos los himnos y cánticos cadistas, que se puede disfrutar lo mismo en primera división que la tercera, y que la afición al fútbol para mí era una manera de volver a la infancia.

Desde entonces ha pasado de todo...no me he repuesto aún del descenso a la 2ª B en la temporada 2005-2006...ni siquiera el ascenso en tiempo y de forma récord me ha podido compensar de aquel enorme disgusto.

Y uno se pregunta, ¿por qué he salido hoy tan disgustado del estadio?, ¿cómo es que todavía no me he repuesto del todo de aquel descenso a pesar de que ya se ascendió?, ¿para qué voy yo al fútbol?, si me obligaran a ir ¿iría?....

Algo no está bien en una afición que te cuesta dinero, que te propina más sinsabores que alegrías, que te distancia en momentos puntuales y periodicos de la familia...

¿Hay algo positivo en todo eso? Me da la impresión que sólo los ratos de convivencia con amigos, y la oportunidad de conocerlos.

Hoy me pide el cuerpo retirarme a tiempo de todo esto...no me falta demasiado para decidirme.

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