domingo, 13 de junio de 2010

El sinsentido del fútbol...la decisión de retirarse a tiempo o a destiempo...

El Cádiz ha materializado hoy un casi seguro nuevo descenso a la 2ª B. Pocos querían pronosticar este desenlace, las cosas además en un primer momento se pusieron muy a favor, pero al final todo se volvió en contra. Y la decepción volvió a ser enorme.

No hay más que echar un vistazo a los foros de aficionados cadistas para ver lo decepcionada que está la afición y el nuevo disgusto que le ha propinado el equipo de sus amores.

Las conversaciones entre aficionados desde que terminó el partido allá por las ocho de la noche se centran en analizar lo que ha sido temporada, la trayectoria del equipo en los últimos años, los errores de la directiva y del cuerpo técnico, la actitud de los jugadores, etc.

A mí, la verdad, es que no me salía para nada en pensar en todo esto…Recordaba el gran disgusto que de hace ahora dos años en el estadio Rico Pérez de Alicante, y en aquel verano que pasamos luchando para que nos diese la razón –que jurídicamente teníamos- en un recurso por una alineación indebida.

Y pensaba en todo ello, porque todavía no he superado el disgusto que aquella situación me produjo, porque me cuestionaba entonces –y ahora me cuestiono- si realmente merece la pena una afición en la que tantísimos disgustos y sinsabores te llevas a cambio de nada, y en la que tú –además- no tienes capacidad para poder influir ni en los resultados ni en el devenir de la misma.

Los aficionados a la pintura, a la pesca, a la música, tienen una mayor capacidad de influir en el grado de satisfacción que les causa su afición…mientras que en el fútbol te conviertes en un seguidor pasivo, que sólo tiene una remotísima capacidad de influir o de interactuar con los resultados de la actividad que tanto centra la atención.

Esta tarde, mientras seguía el partido a través de varias retransmisiones radiofónicas (ninguna trajo la suerte que tanto deseaba) me sentí ridículo y absurdo sufriendo por algo en lo que de veras no debería irme absolutamente nada, y casi ruin cuando sentí la tentación de rezar por el resultado cuando estos días alguien de mi entorno se debate en una cruel batalla contra una enfermedad.

Es el momento de ir rompiendo amarras, el momento justo para “borrarse”, el momento para pasar el testigo a otros que animen y apoyen más a nuestro equipo. Siento que éste es el tiempo para esta decisión. Y espero que no tenga vuelta atrás.

Llevo mucho tiempo sin encontrarle sentido a nada de esto, sintiéndome algo así como anestesiado o autoembargado con esta toténica e irracional afición…que, sin embargo, y esto es lo mejor, me ha proporcionado muchos y buenos amigos, y algunos ratos entrañables.

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