sábado, 9 de agosto de 2025

OTRAS ESPAÑAS

Desde no hace demasiado tiempo soy consciente de que en la Edad Media en la península, y hasta bien entrada la Edad Moderna, los gobernantes de los distintos reinos solían hablar de “las españas” precisamente para referirse a la realidad de los distintos reinos que se habían conformado frente al Islán con el objetivo común de reconstruir la Hispania romana y visigoda.

Sorprende que incluso el Reino de Portugal, en sus crónicas y documentos hasta incluso la Edad Moderna, se refería a sí mismo como parte de estas Españas

Esto, hoy esto sería impensable en el país vecino pues tienen asentada la idea de que son algo distinto a España. También, para mucha gente, también resultaría inimaginable en el País Vasco y en Cataluña.

Tampoco atraviesa el mejor momento de popularidad el idioma castellano o español en la península, de ser la lengua común elegida por los distintos territorios como coiné, e incluso como segunda lengua para facilitar la comunicación con el resto, para convertirse en el signo de una españolidad del que se quiere huir por algunos como de la peste a pesar de que es la lengua de nuestros padres y abuelos...la única o la segunda en cada caso.

Creo que no ocurre lo mismo en Hispanoamérica. No he tenido la suerte de poder atravesar el charco y visitar aquellas tierras, sin embargo las vivo muy próximas, a través de los modernos medios de comunicación y difusión, así como de la inmigración. Yo me siento en comunión y en pertinencia con quienes con distintos acentos y variedades hablan nuestro idioma.

No sólo tengo presente que hay nexos históricos, culturales y de lengua comunes, sino que tiendo a pensar que en cada uno de esos territorios de ultramar cada esqueje de España ha evolucionado de una manera distinta, en función de los aportes de personas de distintas procedencias, por la influencia en otras lenguas, culturas o religión de los nativos o de otros inmigrantes. También como consecuencia del aislamiento, la distancia, la decisión colectiva y/o el azar en cada caso.

Siento que es como si ahora, pudiésemos observar, valorar y disfrutar de distintas Españas…el cómo pudo haber sido la España que yo conozco si hubiesen acontecido circunstancias o influencias distintas a las que nos conforman hoy.

No sé si logro explicarme…Sería algo así como, dos hermanos mellizos absolutamente iguales…uno crece en un ambiente y con unas influencias, el otro en un ámbito distinto…cuán diferentes pueden ser, aunque genéticamente sean prácticamente iguales. Interesante observar, ¿verdad?.

Me da que pensar y que reflexionar mucho, la cantidad de ideas erróneas que arrastramos, fruto de nuestras limitaciones e ignorancia, y también de la pretensión de modelar la historia a conveniencia por parte de unos pocos.

Llama la atención que en el sistema educativo español no se haya enseñado que la presencia española en la América Hispana no fue bajo un sistema colonial, sino virreinal, que fueron provincias españolas y sus habitantes tan españoles con los de la península ibérica. También no conocer el sistema de las encomiendas, ni la enorme inversión de España en aquellos países con universidades, hospitales, iglesias, embalses, acequias…o que los procesos de independencia de estos países los promovieran los criollos (con apoyo anglosajón), y que la imposición del castellano en aquellas tierras arranca principalmente tras estas independencias. 

Merece la pena tener presente que en México, los charros visten sombreros de ala ancha que evocan los de los campesinos extremeños, pero con una elegancia agrandada por el sol del altiplano. Que la tauromaquia, arte que en España se debate entre la tradición y la polémica, sigue viva en plazas de Lima o Bogotá, donde el toreo no es sólo espectáculo, sino rito compartido.

No debería olvidarse lo que el gran filólogo Ramón Menéndez Pidal descubrió: en remotas aldeas de América, aún se cantaban romances medievales españoles que en la Península habían caído en el olvido. 

Tampoco que el español de América conserva, como en una cápsula del tiempo, arcaísmos lingüísticos que en España desaparecieron hace siglos. Palabras como "prieto" (por "moreno"), "lindo" (en su sentido original de "hermoso"), o "recordar" (como "despertar"), que hoy nos suenan anticuadas en la Península, siguen vivas en el habla cotidiana de muchos países americanos. Incluso construcciones gramaticales como "ha de venir" o el uso del pretérito perfecto simple donde en España emplearíamos el compuesto ("lo vi" en lugar de "lo he visto"), nos hablan de un español detenido en el tiempo, como un eco de la lengua que trajeron los primeros colonizadores…o tal vez evolucionado de otro modo.

El tiempo, como un alquimista, con distintos aportes, partiendo de un sustrato indígena, del que llegó de la península, y del de otras procedencias, moldeó realidades distintas. 

Las independencias del siglo XIX cortaron el vínculo político, pero no el cultural. Mientras España se sumía en guerras internas y modernizaciones tardías, aquellas otras Españas desarrollaron identidades propias, mestizas y orgullosas, que reinterpretaron una herencia en común. 

Hoy, un canario se siente reflejado en el habla centroamericana, un andaluz puede sentirse tan cercano al humor panameño como perdido ante los giros del castellano chileno; un gallego se emociona en las gaitas de Perú, y un extremeño identifica como propias las procesiones de la Semana Santa de Guatemala.

Quien en América maldice a los conquistadores españoles puede ser descendiente de éstos, habla, canta y reza (o medita) en el idioma que llegó en barcos desde la península ibérica…Puede estar incurriendo en el mismo error de un español que renegara de los invasores y conquistadores árabes, visigodos, romanos o fenicios.... 

Quien en la España de hoy critica los errores históricos del imperio español siente como propio a García Márquez o a Neruda…o se emociona con la música de Carlos Mejía Godoy…

Siempre recuerdo una anécdota que le oí contar de viva voz  a un pequeño grupo a Joan Manuel Serrat en Cádiz…Se refería a la primera vez que estuvo actuando nuestra ciudad en el Cortijo de los Rosales. Era entonces muy joven, aún estudiante, y no había alcanzado la fama internacional que llegó a tener. Refería que tuvo un ligero problema de salud, y cómo le cuidaron, le llevaron a una clínica para que le trataran…cómo a su vuelta (no recuerdo si digo en un Citroën 2CV o en un Renault 4L) le regalaron un jamón….Decía que en Cádiz se había sentido desde entonces siempre, como en mi casa. Lo mismo que en Alicante, en Cartagena de Indias, de Barranquilla, en Buenos Aires, en Ciudad de México…Expresaba que siendo catalán no renunciaba a sentirme en casa y en hermandad con todo el mundo hispano.

Cuando pienso en Hispanoamérica y más ampliamente en Latinoamérica, no veo tierras ajenas ni lejanas, sino otras Españas posibles, aquellas que tomaron caminos diferentes, y que ahora con la comunicación global podemos disfrutar.

https://enprincipioycomominimo.blogspot.com/search?q=aventureros


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