domingo, 29 de marzo de 2020

VIVIR SIN SER CONSCIENTE


Creo que tenía yo unos catorce años cuando en un viaje del Colegio de varios días a Córdoba cuando descubrí la música de Los Beatles. En aquel lejano 1978 ya hacía ocho años en que el legendario 

grupo de Liverpool había dejado su actividad musical. Recuerdo que aquella música me gustó, pero que me resultó novedosa y quizá demasiado moderna...por lo que la dejé en la nevera unos cuantos años, hasta que cuando ya rozaba la veintena comencé a seguir casi en solitario en aquel momento al grupo, me traduje y aprendí casi todas sus letras…

Algo parecido me pasó poco tiempo después con el Rock andaluz...aun cuando me gustó mucho desde un primer momento cómo sonaba lo consideré en un principio demasidado “nonainon” para mí, y no lo vine a valorar de verdad hasta el momento en que ya no estaba...Todo aquello me dejó un regusto de nostalgia, y de cierta fustración, la de alguien que “volvió a llegar tarde a algo que ya se esfumó”.

Con otras muchas cosas -buenas y no tan buenas- me ha pasado lo mismo a lo largo de los años...con mi afición a la historia, al arte...También me ha ocurrido que en muchas ocasiones no he sido lo suficientemente consciente de la importancia de vivir con intensidad ciertos momentos de la vida como la propia juventud, los primeros meses/años de mis hijos...o ciertos grandes eventos de los que he sido contemporáneo próximo como la Expo 92, la Conmemoración del Bicentenario de la Constitución de 1812, el Tricentenario del Traslado de la Casa de Contratación a Cádiz...

Es un error en que incurro una y otra vez...Y cuando miro hacia atrás vuelvo a sentir ese chasco de haber dejado escurrir trozos de vida entre los dedos, más aún que cuando intentamos retener el agua de una fuente con nuestras solas manos.

Quizá por ello, estos días de confinamiento me esfuerzo en ser consciente de lo que estamos viviendo….aunque desee que pase pronto. “Me pellizco” para sentir, para ser muy consciente de lo que está pasando, del tiempo que estamos compartiendo.

Tarde, pero voy a aprendiendo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Luna de Avellaneda: Una película que emociona, inspira y nos conecta con lo esencial.

A veces la vida te regala una tarde perfecta para reencontrarte con algo especial. Para mí, ese reencuentro fue con "una vieja amiga...