
Como muchísimos españoles todavía estoy rumiando y paladeando el dulce sabor de la victoria de la selección española de fútbol en el ya pasado mundial de Sudáfrica.
Lamento ahora no haber seguido con más interés este evento deportivo, del cual he ido teniendo noticias con una cierta distancia, y hasta dejé de ver uno de los partidos de la selección Española, aquel en el que derrotamos a la Portugal de Cristiano Ronaldo.
No dejo de pensar que realmente la selección española ha tenido muchísima suerte, la suerte propia de los campeones. Ganamos todos los partidos menos uno, el único que podíamos perder. Nuestras victorias fueron todas por la mínima y ante rivales que también tuvieron ocasiones de haber abierto el marcador.
Tras la final no fueron pocos los entrenadores que recurriendo a uno de tópicos futbolísticos afirmaron; “en el fútbol no siempre ganan los mejores”. Y no les faltaba razón. Las paradas del enamorado de Íker se corresponden con las del mejor portero del mundo, pero también con las de un deportista que está en racha y al que le sale casi todo.
Tras la final no fueron pocos los entrenadores que recurriendo a uno de tópicos futbolísticos afirmaron; “en el fútbol no siempre ganan los mejores”. Y no les faltaba razón. Las paradas del enamorado de Íker se corresponden con las del mejor portero del mundo, pero también con las de un deportista que está en racha y al que le sale casi todo.
No quiero con estos comentarios restar ni un ápice de mérito a la gran victoria de España, puesto que hoy por hoy somos la selección en cuyos zapatos querría estar cualquiera otra, y porque nuestro estilo de juego y la categoría de nuestros jugadores es reconocida mundialmente.
Estos días de vacaciones en Italia he podido ver cómo muchos críos y jóvenes –españoles, italianos y de otros países- juegan, hacen su vida veraniega y turismo ataviados con la elástica de nuestro combinado nacional, con su flamante estrella…Los dorsales que he visto más repetidos han sido los de Iniesta, Villa y de Fábregas.
El fútbol es sólo fútbol, y uno tiene desde hace mucho edad de ir peinando canas, pero no puedo negar que la satisfacción es enorme, y con sólo pensar que si me hubiesen dicho esto antes no me lo hubiese creído me he sentido muy feliz. Me siendo como un niño con zapatos nuevos.
Atrás quedan muchos complejos propios del deporte español, las injustas eliminaciones, las inocentes actuaciones y la falta de carácter en muchas ocasiones de los jugadores españoles, que en general no han estado nunca exentos de calidad.
Mirando atrás, hasta donde llega mi corta memoria de aficionado, he caído en la cuenta de que hace unos años, no puedo precisar cuántos, cuando comenzó a aplicarse la normativa que ampliaba desde dos hasta el infinito el número de extranjeros de cada equipo, preveíamos muchos aficionados y algunos medios de comunicación que la selección española se resentiría con la merma del número de jugadores españoles en los equipos de primera división, y ciertamente en un primer momento –creo- fue así.
Recuerdo, de aquella época, haber contado en muchos encuentros televisados con los dedos de una mano el total de futbolistas españoles que había entre los dos equipos. Me preguntaba incluso en qué idioma serían los entrenamientos.
La situación, sin embargo, produjo a medio plazo resultados diametralmente opuestos a los que los agoreros esperábamos.
La situación, sin embargo, produjo a medio plazo resultados diametralmente opuestos a los que los agoreros esperábamos.
De una parte, porque muchos jóvenes futbolistas españoles empezaron a emigrar a competir en ligas extranjeras. Y adquirieron fuera de nuestras fronteras un mayor bagaje deportivo, humano y cultural (aprender un segundo idioma hace “crecer” mucho), que los ha hecho mejores jugadores y personas.
Los casos de Marchena, Torres, Pepe Reina, Xavi Alonso, Cesc Fábregas, Gerard Piqué, Reyes, o de Albiol son claro exponentes de todo este proceso de cambio. Y bien que esto ha favorecido a nuestra selección.
De otra parte, y precisamente por mor de la competencia, el nivel de los jugadores españoles ha crecido exponencialmente.
Baste recordar que los tres porteros de la selección española, Casillas, Reina y Valdés, pueden estar entre los seis mejores del mundo…
O que jugadores como Pablo Hernández (no estuvo en el mundial), Jesús Navas, Pedrito, Iniesta, Xavi Hernández, Villa, Mata u otros muchos no tienen nada que envidiar como futbolistas a algunos figurinis medio moñas que se postulan como los números uno del mundo… se ha visto que no con demasiado fundamento.
¿Qué no ha
bría hecho Cristiano Ronaldo si hubiese dado en el mundial el rendimiento de Villa o si hubiese marcado los goles decisivos de Pujol o de Iniesta?. ¿Va a conllevar todo esto una redefinición de los cánones de belleza y talento que las jovencitas buscan en los jugadores?. No sé dónde leí que Andrés Iniesta, con su aspecto funcionario gris, de contable con manguitos y visera, se había convertido para muchas en objeto de deseo…Y la verdad que –casi- las entiendo.
bría hecho Cristiano Ronaldo si hubiese dado en el mundial el rendimiento de Villa o si hubiese marcado los goles decisivos de Pujol o de Iniesta?. ¿Va a conllevar todo esto una redefinición de los cánones de belleza y talento que las jovencitas buscan en los jugadores?. No sé dónde leí que Andrés Iniesta, con su aspecto funcionario gris, de contable con manguitos y visera, se había convertido para muchas en objeto de deseo…Y la verdad que –casi- las entiendo.Lo que no logro entender es eso de “la roja”.
Creo que es un eufemismo y a la vez una ambigüedad. Es una forma de no emplear los términos español y España. ¿Por vergüenza?, ¿por no disgustar a los nacionalistas?, ¿por querer identificar a la selección de España con el color rojo y con olvido del azul?.
La verdad, es que no lo entiendo….Pero hasta esto lo he visto positivo, porque muchos que se avergonzaban o se acojonaban de hablar de España o de su selección pasean orgullosos con la camiseta del equipo nacional, o han colocado en sus casas las banderas españolas con el escudo constitucional. Como me parece que tiene que ser.
Va a ser muy difícil que esto se repita, pero que nos quiten lo bailao.
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