martes, 16 de marzo de 2010

El deporte y la superación, nunca es demasiado tarde...

Dicen que hacer deporte produce endorfinas, y que éstas producen mucha satisfacción y bienestar general.

Los péptidos opioides son polipéptidos pertenecientes al grupo de los compuestos neuropéptidos. Al igual que otros agentes afines, éstos presentan propiedades neuromoduladoras. Son producidos en la glándula pituitaria y el hipotálamo en vertebrados durante ejercicios vigorosos, excitación, y risa; y se parecen a los opiáceos en su habilidad para producir analgesia y una sensación de bienestar. Las endorfinas actúan como "eliminadores naturales del dolor", cuyos efectos pueden potenciar el de otras medicaciones.

Si de algo me arrepiento en relación con el ejercicio físico que vengo realizando desde primeros de agosto pasado a razón de una hora y cuarto casi todos los días, es de no haber empezado a realizarlo unos cuantos años antes.

Me he pasado buena parte de mi juventud y primeros años de madurez aparentando y también últimamente- sintiéndome mayor de lo que era en cada momento.... ¿El motivo? Pues uno casi matemático, durante mucho tiempo ingería muchas más calorías de las que realmente consumía.

Cuando transcurren años sin abandonar el sobrepeso, cuando las personas que bien te quieren te insisten en la necesidad de un cambio, cuando te sorprendes un buen día sintiendo como un "drama" el que tienes que agacharte para tomar (no empleo el verbo "coger" para no escandalizar a los amigos argentinos) algo que se te ha caído del suelo...y el disgusto viene porque nos cuesta trabajo "descender" hasta el nivel del pavimento...

...Cuando ocurre todo eso, decía, y además hemos fracasado en un par de dietas milagrosas que nos hemos propuesto, nuestro nivel de autoestima suele caer por los suelos... Y cuando eso ocurre nos volvemos más vulnerables, todo nos afecta más, tenemos mayor tendencia a perder la alegría, a sentirnos menos o peores que otras personas...y terminamos por resignarnos a no ser como nos gustaría, y todo ello desde el reconocimiento de nuestra triste realidad; no tenemos fuerza de voluntad, vulgo güevos, para ponernos pie en pared y agarrar el timón de nuestra nao.

La autoestima es un sentimiento muy profundo del ser humano, también llamado amor propio o autoapreciación, que pone en relación el concepto o la idea que tiene de sí mismo, su autoquerencia o amor a sí mismo, la percepción que presume tienen los demás de él mismo, y el nivel de autosatisfacción en relación con todo ello.

El nivel de autoestima determina en muchas ocasiones la diferencia entre personas felices y personas infelices, personas eficaces e ineficaces, personas laboriosas u ociosass, personas introvertidas y extrovertidas, etc, etc...

Creo que cuanto mayor sea el nivel de autoestima de un sujeto en mayor grado éste estará en posesión de otras muchas virtudes, habilidades, destrezas, felicidad y bienestar personal.

...Y una buena parte de esa autoestima se ve favorecida, por lo que parece, por las endorfinas, y por ende por el deporte. Y lo he comprobado en carnes propias. Y me siento cada vez más fuerte y mejor. Y estoy comprobando cómo esas endorfinas de veras que existen, y que son más efectivas y favorecedoras que cualquier medicina de botica, noto cómo trato de invertir el balance ingesta de calorias versus consumo y cómo estoy tratando de tomar "el timón".

Y merece la pena, siempre merece la pena superarnos, controlarnos...El resultado del esfuerzo siempre está a nuestro favor.

He llegado tarde al deporte, pero nunca es demasiado tarde...

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Luna de Avellaneda: Una película que emociona, inspira y nos conecta con lo esencial.

A veces la vida te regala una tarde perfecta para reencontrarte con algo especial. Para mí, ese reencuentro fue con "una vieja amiga...