Otra más de cine argentino.
Distinta a todas las demás. Actual; de 2010. Me ha gustado bastante. Cuenta una
historia sencilla, simple, y con muy pocos medios.
Versa sobre los
problemas que plantea a un adinerado y afamado diseñador, que vive en una digamos
curiosa y pretendidamente llamativa
casa diseñada por Le Corbusier en La Plata (que existe en la realidad en tal
ciudad y que se denomina Casa Curutchet), un vecino que decide por su cuenta y
riesgo abrir una ventana frente a su vivienda ignorando toda posible
servidumbre de vistas y el respeto a cualquier norma.
La cinta logra mantenernos atentos,
y nos hace reflexionar… En mi caso
particular ha sido así.
Me he visto reflejado en ciertos aspectos en el vecino
injuriado, Leonardo (interpretado por Rafael Spregelburd), no porque yo sea ni
afamado ni adinerado como él, sino porque el hombre no se atreve –en parte por
vanidad- a defender sus legítimos derechos, porque no es capaz de enfrentarse
ni al vecino, ni a su entorno, ni a su esposa, ni a sí mismo….Y (se) engaña a
todos diciendo que ha puesto en su sitio al de enfrente. Y no se lo cree nadie
(ni él mismo).
Su comportamiento es el propio de
un calzonazos, un cobarde, un
mentiroso…Por miedo, por complejos y por vanidad no es honesto. Y esto le
afecta de tal modo que acaba por descomponerse, y llega a tener problemas
profesionales, familiares y personales.
Él es así. Competente, un
triunfador, pero también orgulloso/vanidoso y cobarde… Y que no es capaz de afrontar ni
superar el miedo. Puede llegar a ser muy duro despeinarse. Y le pasa con el
vecino, pero podría haber sido con cualquier otra cosa… Él es un fraude,
también lo es su matrimonio, y cuanto tiene con él relación…y lo será/n hasta
que no sea capaz de asumir y afrontar sus miedos y dificultades.
El vecino infractor, Victor (interpretado
por Daniel Aráoz), es, creo, el
prototipo de lo que simbolizan las palabras argentinas boludo, pelotudo…Más bien alguien reboludo, repelotudo, soez, sin educación, desafiante,
desesperante, incansable, entrometido, y absolutamente insoportable…un sujeto
que, sin embargo, tiene –en su tremenda reboludez
y repelotudez- algunos detalles nobles tan inesperados como necios e innecesarios.
La película tiene momentos
brillantes y buen ritmo…Aunque al final
hay partes algo lentas. A mí me gustó especialmente el pasaje en que Bernardo
decide ponerse a nivel de Víctor…termina pagando las consecuencias, y pasa
miedo… Se hizo realidad la moraleja de ese refrán que dice; “nunca pelees con
un tonto, porque para ello te has de poner a su nivel, y en él te gana”.
En fin, eché un buen rato…Y recomiendo la
película, pues es una historia entretenida, curiosa, muy bien interpretada, y que
hace pensar… Cuenta con un elenco de actores mínimo, y en el entorno casi
exclusivo de una casa, para mi gusto no demasiado bella… como casi todas las
obras de arquitectura diseñadas con el objetivo de llamar la atención, ser
original y pasar a la posteridad… pero ése es otro debate.

Vaya. Yo tengo varios vecinos iguales al infractor.
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