jueves, 22 de septiembre de 2011

Un Argentino en Nueva York


No deja de sorprenderme el cine argentino. Si tuviera que definir/resumir con una sola palabra lo mucho que me inspira, ésta sería talento.

Para mí esta película es una delicia... inicialmente aprecié un cierto paralelismo con algunas españoladas de calidad, para a continuación comenzar a paladear un guión original e inteligente, y con una interpretación prodigiosa de uno de los grandes del cine argentino; Guillermo Francella, el protagonista.

Destaco de la película, a pesar de ser verdaderamente interesante, entretenida, una pizca cómica, bien realizada, etc, etc…, su trasfondo; el amor entre un padre y una hija, que recién es ya es una mujer…Me visto muy identificado con él.

Somos muy diferentes hombres y mujeres, y bastantes de nosotros -en ocasiones y en algunas importantes facetas- torpes e inhábiles para comprenderlas, para captar sus sentimientos y para expresar los propios… desesperándolas. En estas faltas de destreza o talento, quienes las padecemos, no mejoramos con el tiempo… más bien al contrario…Aunque nuestras madres, hermanas, y particularmente nuestras esposas o parejas terminan aceptándonos no sé si por aburrimiento, por cariño o por simple resignación (“ad impossibilia nemo tenetur”).


No ocurre lo mismo con nuestras hijas, cuando éstas dejan de ser niñas, y comienzan a actuar y sentir como mujeres…Dejan de vernos del mismo modo que solían…Comienzan a captar nuestros defectos. La comunicación puede tornarse compleja, y el papá puede llegar a transformarse en una especie de primer sparring con quien entrenará unas pautas de comportamiento, que a quien sepa de qué estoy hablando no es preciso explicar ni con media palabra más.

En la película todo esto entre los dos protagonistas llega a producirse en grado extremo… y muy a pesar de ambos, por lo mucho y lo hondo que se quieren…Pero lo cierto es que el padre tiene que desplazarse a buscar a su hija a quien cree perdida desde Buenos Aires a Nueva York, y que la hija llega a decir a quienes la rodean que hace tiempo que falleció su padre.

Aunque es un filme vistoso y notable en bastantes aspectos, la mayor nota la daría a la interpretación de Francella, que nos hace llegar a captar -al menos a mí- ese complejo e intenso trasfondo al que antes me refería...En las miradas de amor hacia su hija me conmueve su talento…y me emociona verme reflejado en él como en un fino y luminoso espejo. 

Creo honestamente que diferirían mucho de mis propios gustos y de quienes conozco, los de alguien que terminara de ver la película afirmando que no le ha gustado, que no le ha entretenido….y eso ya de por sí es razón más que suficiente para poder recomendarla.

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